viernes, 29 de abril de 2016

5. QUÉ LES DIGO: CÓMO SE LO DIGO

5.5. CONCLUSIONES

* Educar es una tarea que combina serenidad, firmeza y paciencia.

* Los niños tienen sus propios intereses y deseos, con frecuencia diferentes -y en ocasiones opuestos- a los nuestros.

* Ser firme en los límites concede al menor unos puntos de referencia que le permitirán madurar y crecer interiormente de forma armónica.

* Cuando los padres establecemos la autoridad de una forma clara no se pierde el cariño de los hijos, por más que éstos nos respondan con expresiones duras como: "te odio, te odio y te odio"; "ya no te voy a querer más"; "lo que pasa es que no me quieres". Son fruto de su momentánea cólera, no de sus sentimientos más profundos.

* Educar, es esencia, es ayudar al niño a ser autónomo.

* Un estilo autoritario puede convertir al menor en un futuro adolescente tiránico con sus iguales, al imitar en sus relaciones sociales cómo fue tratado de pequeño.

* Autoritarismo ("lo haces porque yo te lo mando") no es lo mismo que tener autoridad ("lo haces porque debes hacerlo"). El autoritarismo impone sin explicación y genera rechazo; la autoridad razona las normas e instrucciones y acaba por generar conformidad en los hijos.

* Mostrar excesiva permisibilidad con nuestros hijos los invita a tomar el mando en el hogar ante la ausencia de límites o consecuencias y el vacío de poder.

* Debemos respetar los estados de ánimo de nuestros hijos (enfadados o alegres; frustrados o satisfechos; inquietos o tranquilos). Como seres humanos, tienen derecho a sentirse de determinada forma. los estados de ánimo no se imponen, se respetan y se comparten.



Fuente: FAD.




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